28 septiembre 2006

Maitane. Conversaciones III

Decían las nubes aquella tarde que querian llover. Todos los edificios, las carrteras, los coches y las personas eran grises. Aquella luz mataba la vida, y calmaba los golpes y angustias que se repartian por igual dentro de mi corazón. Me gustaría mucho tomar un chocolate. Podemos ir a la confiteria de Juana. Si por favor, quiero ir allí. Nos respetó la suerte, buena o mala, pues solo dos gotas mojaron su cara de niña nates de cruzar la puerta de la confiteria. Quiso sentarse en junto a la ventana. Allí sonaban las gotas de lluvia, y ella no dejaba de mirarlas. Era como si contara cada gota, cada sonido de alma que se rompe contra un cristal.
¿De donde vienen las gotas de agua? ¿De donde viene la lluvia? Me costó un poco reaccionar. Estaba solo pensando en verla. Las gotas de lluvia son solo el sueño del cielo. El cielo siempre quiso tocar el suelo. Y solo a traves de la lluvia lo puede hacer. ¿Por qué quiere el cielo tocar el suelo?. El cielo es maravilloso. No entiendo que quiere en la tierra.Todo es gris. Todo es triste. En la tierra, Maitane, estas tu. Esta la gente maravillosa que hace felices al resto del mundo. Se volvió, tomó la taza de chocolate y bebió. Bebió y se manchó el labio de chocolate.
Reí. Siempre reía. Miró la lluvia. Rio.

Maitane. Conversaciones II

Siempre le gustó la playa. Siempre quiso saber hasta donde llegaba el mar. No entendía la simplicidad del mar. Aquella inmensidad era su definición de infinito. La arena solo era un paso mas para alcanzar la eternidad que le otorgaba aquel horizonte. Miraba a lo lejos con los ojos entrecerrados cada atardecer. En aquella colina las vistas eran tan naturales, tan evidentes, que daban a sus sueños la posibilidad de existir.

Ella había asumido su verdad como verdad, y por ello nunca preguntó acerca de la inmensidad. Si que lo hizo sobre el dolor que se reflejaba en mi cara cada tarde de verano en la colina. ¿No te gusta el mar? Claro que me gusta, mi estrella, es muy bonito. No, no te gusta, nunca lo miras, y cuando lo haces, veo en tus ojos que te duele algo. ¿Te hace daño en el corazón el mar? ¿Necesitas tus medicinas? No, mi estrella. Solo es que me recuerda lo lejos que están algunas cosas. Claro, hay cosas que están lejos. Pero los barcos llegan muy lejos, ¿verdad? Si, llegan muy lejos. Reprimí una lagrimas ansiosas por nacer y tomar vida propia. Se me hacia difícil explicar a una niña mis añoranzas y mis tristezas, por mucho que fuera ella.

¿Por qué echamos de menos a las personas? Aquella pregunta me golpeó fuerte en el pecho. En absoluto la esperaba. Es porque cuando alguien nos quiere nos hace felices. Por eso cuando ya no está somos algo menos felices. Y a ti te gusta ser feliz, ¿a que si? Claro. La cara se le iluminó al responder. Aquella niña nadie para ser desdichada era terriblemente feliz. Más de lo que yo nunca podría soñar. ¿Entonces tu no eres feliz? ¿Por eso no puedes mirar al mar? Claro que soy feliz, tu me haces feliz. La miré con mi mejor sonrisa. Esa que ensayas frente al espejo. La había aprendido hace mucho años, y también hacia muchos años que no la usaba. Hacia una eternidad que no necesitaba usarla. Desde la ultima vez que tuve que convencer a alguien de lo feliz que era. Al igual que ahora, fue inútil.

Me agarró la mano. Fuerte. Calida. Afectuosa. El aire olía a sal, y su mirada a comprensión. Conocía la razón de mi infelicidad. La asumía. Me decía, tranquilo, yo cuidare de ti. Continuaba en silencio queriendo decir algo. Por fin habló. Debemos volver, se hacer tarde. Si, volvamos, nos esperan el chocolate y los bizcochos. ¡¡Bien!!. Que rico, que suerte tengo de tenerte, que bueno eres conmigo. Aquella niña menuda, rubia de mirada intensa tiraba a dar en el corazón. Curaba cualquier herida que el tiempo hiciera en mi destrozado órgano vital. Y lo sabía. Sabía que decir en cada momento. Y sobre todo que hacer.

Colgada de mi mano llego hasta la puerta del portal. Estiró la suya, para que le diera la pesada llave. Siempre le gustó abrir esa puerta. Decía que abría un mundo distinto y le encantaba ser ella quien lo hiciera. Lo que no sabía es que creaba un mundo maravilloso con cada palabra. Justo dentro del gastado corazón de un pobre viejo.

Maitane.Conversaciones I

Recuerdo aquella sonrisa una vez mas. Recuerdo como miraba todo lo que ocurría a su alrededor. Aquella inquietud ante cualquier cosa a su alcance. Recuerdo sus pies menudos y descalzos, aquella forma de andar, lenta, pausada, tan rítmica. Son tantos recuerdos los de aquella vida pasada. Mil más de los que puedo recordar en este momento. Uno de los mas cercanos en mi mente, por su intensidad fue aquel beso, con labios infantiles pero tan perfectos que quemaban la piel, diseñados por un mano divina para besar.

Todo empezó con un por qué, como casi todas las conversaciones que teníamos. Me hacia sentir a veces tan mayor y a veces tan niño… ¿Por qué le caen gotas de los ojos a la gente? Me desconcertó aquella pregunta. El día era cálido, aunque el cielo estaba nublado. Me sorprendió porque realmente nunca la había visto llorar. Era cierto, jamás la había visto derramar una sola lágrima. Por extraño que pareciera nunca había llorado delante de mí. Había estado a su lado mientras desaparecía de su lado casi todo lo que quería, y estúpido de mi nunca había echado en falta sus lagrimas. Porque cuando estas triste se te derrite el alma. Se llama llorar. Me miró extrañada. ¿Y a mi por qué no se me derrite el alma cuando estoy triste? ¿No tengo alma?. Claro que si preciosa, claro que si. Pero hay gente especial que tiene el alma muy fuerte y que por eso no llora. Seguro que tu eres una de esas personas. ¿Soy especial? ¿Crees que soy especial? Claro que eres especial. Solo tienes que mirarte en un espejo. Fíjate, tienes mas pecas que nadie. Eso te hace especial.

Se quedó callada, pensando. Yo sabía que estaba masticando otra pregunta. Yo caminaba despacio a su lado, agarrando su mano menuda, pensando en cual podría ser su siguiente pregunta. Intuía por experiencia que era inútil. Siempre me preguntaba cosas inesperadas. La compre unos caramelos en una de esas confiterías que tienen los dulces en unas bolas de cristal. Al segundo caramelo se quedó quieta. Me miró. Tú no tienes pecas y eres especial, ¿por qué eres especial? De nuevo sin saber que contestar. Tu me haces especial. Aquello la hizo sonreír, respiro profundamente, miró al frente con decisión y comenzó a andar tirando de mí. Vamos, que se hace tarde y tienes que tomar tu medicina. En efecto se hacia tarde. Pero se equivocaba en mi tratamiento. Cada paseo con ella hacia mas por mi lastimoso corazón que aquellas estúpidas pastillas.

Entramos en el frescor del portal. Aquella sensación pareció reavivar su curiosidad. Si tu sabes tanto, ¿no será qué me haces especial tu a mi? No creo, yo lloro muchas veces. Entonces, ¿llorar es malo? No es malo. Pero si lloras mucho quizá algún día se te gaste el alma. No voy a llorar nunca. Nunca voy a estar triste, ¿por qué tu no te vas a ir nunca, verdad? No, no me iré nunca. Me hizo un gesto con el dedo para que me acercara. Cuando me agaché a su altura me miró a los ojos. Aquellos ojos marrones ardían. Se acercó y me quemó la mejilla con aquellos labios suaves. De nuevo miró al frente. Y subió las escaleras. Tardé unos segundos en reaccionar. Volvió a mencionar que debía tomar mi medicina. La miré dar un paso y otro detrás. Arrastrar su muñeca de trapo por las escaleras.

Hoy sigo tomando aquellas pastillas para mi cada vez mas envejecido corazón.

Eclipse de Marte

Amarrada
por cadenas los tobillos,
las muñecas a la espalda,
condenada
por no saber aprovechar el tiempo
(t-i-e-m-p-o)
sigo escribiendo historias imposibles
como
un eclipse de Marte
(historias en las que sonríes con los ojos
y sudamos hasta por el más escondido poro de la piel)
porque
(supongo que como siempre: tarde)
me doy cuenta muy a mi pesar
de que soy vulnerable a tu mirada
pero
soy aún más vulnerable
cuando ni me miras.
Y ya ves: no pasa nada.
No he de esconderme
porque no estoy visible
ni lo estaré
hasta que deje de creer en que palabras de cuatro letras
pueden ser lamidas en la piel de la esperanza
o que fui yo quien inventó tu nombre
aunque tú no lo entiendas
ni recuerdes algún sueño en el que salga yo
bañándome bajo el agua de lluvia
descojonada
de mis propias dudas
escribiendo palabritas en papel de charco
que digan que ya crecer no nos da miedo.

27 septiembre 2006

Engañoso viajero

Demasiado sobado
y esquivo
se halla
el horizonte
que todos aspiramos alcanzar.
el lugar donde puedes mirar con orgullo el camino trazado.

Demasiado concurrido
nunca me he llevado bien con los empujones
ya encontraré maneras
de teletransportarme.

Cobarde

"Los poetas no pueden dar nada a los demás… sólo palabras." JOSE HIERRO.

¿Y si un día
me pides que sea un hombre
con todas sus letras
y afronte mis verdades
y me marchite la frente con ellas
hasta que sólo pueda refugiarme en un abrazo?
¿Y sí un día
me pides que dé la cara
por ti
por vosotros
por mí?

Entonces
cogeré un papel
y escribiré una buena cantidad de nada
que entregaré
antes de volver a un rincón
a esperar a que pase de largo el lobo feroz.

22 septiembre 2006

(¡Qué coño!)

Esperaré sentada,
a ver
si viene (de una puta vez)
la inspiración.
Tal vez
no sea más que mi desidia
la que me ata de pies y manos
(y de plumas)
y me hace ausentarme, aquí a un ladito
acurrucada en torno a mi propia ausencia,
esperando a que me esperes
u observando, con calmita
desde un ángulo inverso
al que sueles estar (esperándome).
Es posible
que tus verdades a medias
se conviertan en mentiras (a medias, también)
y
caminen de la manita de las malas maneras
o de lo que a mí me dé la gana interpretar
(¡qué coño!)
cuando sonríes medio en broma, medio en serio,
los días y las noches en que no me apetece pensar
(en ti).

19 septiembre 2006

No quiero

No quiero inviernos
de soles
hasta el culo de pastillas
ni noches
en las que el relente
no se me corra en la columna vertebral

no quiero
primeras líneas bomba que se inmolen
quebrando las bases de una buena estrofa

no quiero vientos proxenetas
que se fumen mis castillos en el aire
para poner en marcha el negocio de
sus putas dunas
dispuestas siempre a follar con cualquier ola
a cambio de algún alijo de sueños embotellados

no quiero recortes de la memoria
gangrenados
por falta de un chute del calor del color
del iris de las tintas
que escupen cada párrafo que mis lápices
bordean esbozando tu silueta

16 septiembre 2006

Pseudo Aunque tú no lo sepas

Creo que voy a morir
si dejo de ver
tu sonrisa
-eterna par ti,
para mí, efímera-;
tendré que volver a habitar
un cuarto hostil
en una casa
con las ventanas cerradas,
las puertas, tapiadas
sin volver a confiar en desaparecer
(perderme de vista)
los días en que vuelvas y te vayas
sin estancia intermedia
en esta estación de paso
desde la que no se remiten postales,
y donde no se tejen los chalecos salvavidas.
Y aunque tú no lo sepas, yo conocí tu nombre
pero se me está olvidando
(porque en realidad me suda la polla).

12 septiembre 2006

Bolsillos rotos

Llevo los bolsillos rotos

un gran agujero en cada uno

un agujero tan grande
como para meter los brazos
y abrazarme los tobillos

un agujero tan grande
como para habérseme caído los versos
esos que siempre quise susurrarte
y nunca te escribí

un agujero
                      por el que siento
                                                      que algo se escapa

10 septiembre 2006

Escóndete

¿Aquí se puede improvisar?
Buah, realmente ni me acuerdo cómo se hace esto. La eme con la a es “ma”, ¿no? (Y la eme con la o es “Pito”, uis, castigada sin amigos, que te lo has ganao a pulso.)

Perdón.



Escóndete
por si llega mañana
y yo te digo que se me ha curado
eso que los cobardes llamamos miedo.

A veces me invento historias, y me las creo.
Otras veces
algo pasa, y me limito a describir
minuciosamente
qué ha ocurrido
y después estoy convencida de que todo es producto de mi peregrina imaginación.

Escóndete
por si acaso compro a precio de saldo una ilusión.

Escóndete
por si me río en la cara del fracaso
o por si bailo al son de otra canción.
(O por si se me ha olvidado cómo despegar
los pies
del suelo).

Escóndete,
que tengo miedo.

Escóndete,
que no quiero creer
que sea cierto
que estés
aquí.

Escóndete,
o mejor,
vete.

Profundidades

PROFUNDIDADES

algo turbio
se remueve
malhumorado
por dentro
en las profundidades

huele a mal aliento
y a esponja desecha

al igual
que el aparente
apacible
mar
escondo secretos
de los que abren la boca
de los que no envainan espada
por si acaso

el fondo abisal
oculta
la atrocidad
de una guerra submarina

y la arena
siempre es un remolino
que no deja ver
(mejor)
el próximo tropiezo

y yo
dispuesto a explorarme

travestido
de un Cousteau
armado
con el patetismo
de Krusty
con la conciencia por traje
y un diez por ciento
de oxígeno

08 septiembre 2006

Carta de un preso

No me apetecía meter una introducción, pero lo voy a hacer porque es cuanto menos , curiosa. La cosa es que la otra noche tuve una horrible pesadilla en la cual, estaba presa esperando mi ejecución y mientras que lo hacía, escribí lo que sigue a esto en las paredes de la celda.
Creo que esta ha sido la única vez que me he acordado con tanta claridad de algo que he escrito en sueños.
..........

No sirvo para esto. Siempre supe que fui yo quien puso las reglas al juego… quien levantó barricadas y muros entre nosotros… y aun así, por miedo al fracaso y al dolor, te convertí en el objeto de mi ira: aquello que cualquier persona busca para culpar de sus frustraciones y sueños defenestrados.

Quizá la soledad, el frío que emana de estas paredes, haya sido el revulsivo que dota de algo de sentido común a mis torpes dedos, o quizá fue el canto triste de la luna en mis oídos lo que hoy me invita a decirte lo que lees.
A veces pasa que llegar tarde es inevitable, pero debo hacer un último intento: un último intento que sirva de vendas a las heridas que te causé.

Sé que es tarde para decir que solo quiero perderme entre tus brazos y no encontrar jamás la salida, mecerte en la oscuridad del día cuando la pena embarga tu alma, jugar con tu risa en la eternidad del momento, calentar tu cama para que nunca esté fría, enjugar tus heridas y secar tus lágrimas, pero hoy hice un descubrimiento y es por eso que estoy llenando estas paredes de palabras muertas.

Descubrí que mi pelo está hecho para que tus manos se pierdan distraídamente en él. Que mis ojos están hechos para mirarte, para perderme en cada cuento que me relatan los tuyos, para decirte todo lo que mi corazón siente y mi boca no puede decir, para brillar cuando te ven y escupir baratas lágrimas cuando no estás. Que mi nariz está hecha para oler el perfume de tu piel, el aroma de los recuerdos que vas creando día a día. Que mi boca está hecha para decirte lo mucho que te quiero, para arrancarte una sonrisa cuando estás triste, para reír cuando estás alegre, para saborear el Edén que siempre me ofreces, para besarte, para susurrar escalofríos en tu oído. Que mi piel está hecha para sentirte, para sentir tus caricias, tus besos y tu calor. Que mis manos están hechas para abrazarte cuando tienes frío, para acariciarte hasta que te quedas dormido, para cogerse de la tuya cuando paseamos, para tocarte y alcanzar el paraíso prohibido, para curar tus heridas. Que mis piernas están hechas para caminar a tu lado, para correr si hay que huir, para pasear si se puede disfrutar, para bailar al son de los latidos de tu corazón. Que mis pies están hechos para soportar las piedras del camino si el camino que recorro está junto al tuyo, que mi corazón está hecho para quererte, para leer más allá de tus palabras, para llevarte siempre en él allá donde vaya; en definitiva, descubrí que estoy hecha para…


+ Y me abracé al frío de la tierra.
Codo con codo,
barra a barra
y al final un suspiro;
intimidad con la melancolía,
mi taza de café
y a la espera de una cama que perdió el verbo odiar +

04 septiembre 2006

Borracho pero bien acompañado (casi siempre)

Hoy he llegado al horizonte
por fin lo he alcanzado
y he descubierto
que es un abismo
y que sólo hay que saltar al vacío...

Y he caido entre tus brazos
y me he sentido agusto
y he pensado
que me gusta soñar
soñar con cantar
como con los que otras veces he cantado
con los que esta vez no han aparecido
con los que he echado de menos

Y prefiero soñar
soñar con los que he soñado
cantar con los que he cantado
y soñar que canto
con los que no he podido cantar
explicar que estoy cansado
de cantar y no ser acompañado
pero no pierdo la esperanza
y el día menos pensado
amanece una mañanaa
y de repente estoy cantando
con quien me apetece cantar
con quien quiero cantar.

Ando cantando
mientras tanto Fernando...
dicen que mañana es luna llena
yo me conformo
con sentir tus pechos en mi cara
y canto
para todos
los que estan
los que debieran estar
y los que estuvieron
canto
para todos...
para todos...
y no he conseguido rimar
cantar con Bilbao
feliz con estar contigo
y es que estoy borracho
y por estar borracho se me permite estar dormido...

Te quiero Isa

02 septiembre 2006

Me invente

Me invente que te quise.
Me invente que tu abrazo eran mis brazos. Que las nubes eran de algodón, y que mi cuerpo volaría al lado del tuyo. Me inventare mis lágrimas hechas de plástico fino. Que me queman mis mejillas mientras ellas nacen, y mueren al instante. Mientras mi habitación se inunda de salitre. De espuma y sal. Mientras tú tras el espejo fabricado de rastrojos, de despojos de mí. De mi querer. De mi invención sobre ese querer.
Me inventare que mi sonrisa murió tras esa puerta cerrada con llave. Llave que tiene tu imaginación tras tu mente. Esa llave es tu invención.
Me inventare que mis enfados están infundados y que tus reproches duelen. Me inventare que tus palabras hicieron que mis alas dejaran de batir contra el viento. Que mi aburrimiento es por pensar en mi tristeza. Que vomito hiel en cada estrofa. Que los pájaros dejaron de volar porque el viento paro.
Me invente ventiscas de hielo. Donde quede atrapada, y mi voz angustiada por no poder llamarte a gritos. A susurros invisibles. Mis picores inventados y mis ansias de verte.

Todo ello para inventarme que jamás te quise, y que ese adiós nunca se pronuncio.

Quiero

Quiero que me quieras tal como soy, y no como quieres que sea.
Quiero que me dibujes como soy, y no como desees que sea.
Quiero que escribas lo que soy, y no lo que debería ser.
Quiero que me sonrías por mi sonrisa, y no por lo que ves en ella.
Quiero que me dejes caminar, y que no camines arrancándome la piel a tiras.
Quiero que mi rutina no exista, y que tu cama sea nuestro mundo.
Quiero que mi alma se deje querer, que tu alma me deje respirar para tener fuerzas para caminar.
Quiero que mi rincón se llene de palabras. Que en cada trozo de pared haya respirado tu olor, y dejado ver mi sonrisa.
Quiero que mi rincón haya sitio para la libertad, para mi libertad.

Que nuestro mundo, tenga crisis y así poder respirar algo que no seas tu. Que tu me muestres tus sonrisas, pero yo no me fío de mi alma.
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