Como siempre digo, yo nunca olvido.
Sentado en el banco, mirando hacia la calle. Observo. Miro. Tiemblo. No sé qué va a suceder, pero yo aquí sigo. Sin mover un músculo de mi raído cuerpo. Sin decir ni una sola palabra. Nada. Nunca. Nada.
22 junio 2009
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